GRECIA, VIAJES

Viaje a Grecia III: quedada nómada y fiesta por Atenas

Mi último día para disfrutar de Grecia lo tenía reservado además de para ver alguna que otra cosa, para una ansiada quedada nómada con bloggers que de momento sólo conocía online. Para ello tenía que volver a Atenas desde donde además salía el avión de vuelta a España.

Con toda la pena del mundo salí de la mágica isla de Santorini a las 12 de la noche y llegué a la 1 otra vez a Atenas. No soy de coger taxis pero en ese momento me pareció más seguro llegar a mi hotel de esa forma que buscarlo en medio de la noche, ya que quedaba un poco lejos del centro y no me había mirado mucho esa zona. El hotel del que os hablaré más adelante era el Athens Moka Hotel.

2º día en Atenas (5º día en Grecia)

 

Mi segundo día en la ciudad de Atenas comenzaría en la Plaza Monastiraki otra vez, un lugar que me hacía sentirme agusto, no se cómo explicarlo, había siempre gente charlando y riendo, tenderetes de frutos secos, restaurantes y tiendas de todo tipo, y la Acrópolis al lado vigilando. Me senté en una de sus terrazas a degustar un donuts clásico, un mini helado de chocolate y coco y un café con hielo para combatir el calor ya infernal a las 10:00 de la mañana.

Si estas pensando que menudo desayuno me metí pal’ body, pues sí, pero esque ya tenía por costumbre comer tarde y no cenar, y es que bebía tantísima agua a todas horas que llegaba la hora de comer y no tenía hambre, y lo mismo a la hora de cenar.

 

Me lo tomé con calma, paseando por la ciudad y disfrutando de rincones y callejuelas hasta llegar a mi parada de la mañana, el Stadium Olímpico. Está al sur de la ciudad y se restauró para utilizarlo para eventos en la actualidad.

No exagero cuando digo que era imposible disfrutar al 100% de lo que estaba viendo por muy espectacular que fuese del calor que hacía, pero me gustó mucho sentarme en la silla presidencial e imaginar la grandiosidad de los eventos que se celebraban hace cientos de años.

Tiene un tamaño que impresiona y si sigues la audio guía que te proporcionan podrás trasladarte a sus inicios y comprender el porqué de muchas cosas.

Además de lo que es el estadio, hay un pasadizo que te recomiendo que veas y muy atento a la audio guía. Al final de éste pasillo por el que pasaban los campeones tienes un museo con objetos y fotografías del Stadium a través de los años.

 

 

Era la 1 de la tarde y ya se hacía insoportable seguir por mucho tiempo al sol, así que decidí hacer compra en supermercado (cosa que me encanta ya que descubres también especialidades del lugar y pruebas tonterías con etiquetas ilegibles) y me fui a comer al hotel. Me lo tomé con calma e incluso me eché una siestecita ya que me esperaba un super plan al anochecer, una quedada con Dnomadclub y otros nómadas digitales que iban a encontrarse para conocerse, ya que al dia siguiente partirían en un velero hacia las islas griegas durante un “retreat” de dos semanas. No os imagináis la rabia que me dio saber que ese sería su plan mientras yo me tendría que coger un avión de vuelta a mi ciudad.  (Si queréis ver a que me refiero aquí tenéis.)

 

QUEDADA NÓMADA Y VIDA NOCTURNA DE ATENAS

A las 8 me dirigí a mi querida Plaza Monastiraki. Estaba repleta de gente joven charlando, turistas haciendo fotografías a la Acrópolis y lugareños vendiendo barritas de coco, cestas de fruta y otras delicias. Me senté a disfrutar de ese momento y empaparme del ambiente para lograr absorber todo lo posible y que quedase siempre en mi recuerdo, como una especie de corto o minifilm mental que podría volver a ver las veces que quisiera.

Al fin logré ver a Esmeralda y detrás venía su pareja y compañero del proyecto “Dnomadclub” Pedro. Nos presentamos oficialmente, ya que sólo nos conocíamos online, y me lancé a hablar inglés inmediatamente ya que iban acompañados del que sería nuestro compañero y guía por Atenas aquella noche. Damianos es un hombre muy alto, y todo lo que tiene de alto lo tiene de interesante y de agradable. Ellos se alojaban con él durante su estancia en la ciudad y se ofreció a guiarnos para que la velada fuese lo mejor posible.

Fueron llegando poco a poco los demás nomadas digitales; unos eran de suiza, otros de Australia, cada uno se dedicaba a una rama diferente pero todos luchaban por conseguir vivir de la forma en la que querían, moviéndose de un lado para el otro, aprendiendo del mundo que les rodea, conociendo a personas muy diferentes, y sacando mientras tanto sus negocios digitales adelante.

Una vez reunidos y echas las pertinentes presentaciones empezamos a caminar hacia la Acrópolis. Charla va y charla viene,  después de unas cuantas escaleras, cuestas y mini-calles llegamos a una especie de alto en el camino, un mirador espectacular desde el que pudimos disfrutar de la vista de toda Atenas mientras atardecía.

Un momento único.

 

 

 

 

Nos relajamos durante un rato y compartimos alguna que otra reflexión o historia y seguimos a Damianos hacia lo que sería nuestro restaurante. Era un edificio coqueto en mitad de las callejuelas que llevan a la Acrópolis, subimos a la terraza, estaba rodeada de plantas y flores que destacaban sobre el lienzo blanco tan típico de Grecia, nos sentamos y empezamos a divagar sobre la deliciosa carta que nos habían ofrecido. Pedimos lo primero un vinito y seguimos compartiendo “sabiduría” y cómo no, echándo unas risas también.

Quisimos probar algunos de los platos típicos griegos como mejillones, Dolmadakia (hojas de parra rellenas de arroz) o Souvlaki (brochetas de carne). La velada fue increíble; se veía la ciudad iluminada, se oía música y ambiente por todas partes y el imponente Acrópolis al que la iluminación nocturna no restaba grandiosidad siempre vigilante.

Ya con un par de vinitos en el cuerpo y habiéndo disfrutado de lo que a mi parecer es una de las más exquisitas cocinas mediterráneas (la griega), nos dejamos guiar por Damianos que nos llevó a lo alto del Monte Filopappos desde el que se veía aún más increíbla Atenas y la Acrópolis. Momentos como ese dan sentido a la frase “la vida no se mide en tiempo, si no en momentos”. Es indescripitible la sensación de estar en medio de toda aquella belleza, sola a miles de km de distancia de tu casa, con la ligera brisa de la noche en un día caluroso acariciando tu piel y tu pelo, compartiendo eso con personas que no conocías hasta ese dia y que son tan diferentes pero con las que compartes lo más esencial, la forma de ver la vida…

Después de ese momento tan intenso y bonito, nos quedaba probar la vida nocturna de Atenas. Nuestro magnífico guía nos llevó a una zona un poco alejada del centro y llena de pubs impresionantes, al lado del “Technopolis”. La zona tenía un ambiente increíble y si os gusta la música más electrónica, hip-hop, house, dance o comercial os recomiendo acercaros hasta aquí.

Concretamente entramos en el “Why Sleep”, la música era brutal y el local también, tanto la decoración como el ambiente pensados hasta el mínimo detalle para hacerte desconectar y dejarte llevar por la música. Bailamos durante un buen rato y ya con la sensación de haber exprimido al máximo la experiencia nos volvimos cada uno a nuestros respectivos hoteles.

 

 

Al dia siguiente sólo me daría tiempo de pasear tranquilamente por el centro y ver el Ágora Antigua que quedaba a 5 minutos de mi hotel, una delicia pensar en todo lo que esas piedras y ruinas habían visto y pasado año tras año. Y así, con una pena terrible en el cuerpo, me despedí de Grecia y de una de las mejores experiencias de mi vida.

 

 

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