GRECIA, VIAJES

Viaje a Grecia parte I · Atenas y Delfos

Viaje a Grecia

Siempre me había llamado la atención visitar Grecia, su historia es incomparable y toda la vida he estado estudiando el arte griego y su búsqueda de la belleza ideal, y es que al fin y al cabo Grecia ha sido a muchos niveles un referente para occidente. Además todo tenemos en nuestra cabeza esa imagen típica de las paradisiacas islas griegas. Por todo esto y por que necesitaba ya viajar más que comer me lancé a éste viaje a Grecia en solitario durante una semana.

Viaje a Grecia Mi idea era visitar Atenas, acercarme hasta Delfos, Meteora y Micenas, y pasar un par de días en ese paraíso llamado Santorini. Tenía exactamente 5 días y medio. Volaba desde Bilbao hasta Amsterdam y de Amsterdam a Atenas, un viaje un poco largo pero que me permitió tener un primer contacto con la famosa capital de Holanda.

2El aeropuerto que más me ha impresionado hasta el día de hoy ha sido el de Amsterdam, Schipol. Es tan inmenso, peor tan inmenso, con tantos servicios y una arquitectura tan genial que merece la pena hacer una escala aunque sean unas horitas. Antes de mi vuelo a Atenas pude tranquilamente cargar algunos de mis dispositivos y preparar el viaje en una de las numerosas mesas dispuestas para ello.

 

El vuelo a Atenas trancurrió con normalidad, un vuelo de 3 horitas con una comida incluida y yo sentada en la ventanilla, ¡bien!. Por cosas de la vida tenía un griego sentado al lado que resultó ser mi primer guía de Grecia, ya que empezamos a hablar y Viaje a Atenasme contó desde qué no me podía perder hasta cómo estaba la situación política en el país.

Fue una agradable conversación aunque he de reconocer que el chico era un poco demasiado insistente y no me dejó ni un minuto apenas de esas 3 horas sin que me estuviese contando algo. Llegamos al aeropuerto y fue muy amable al acompañarme a la salida de los autobuses hacia el centro de Grecia, y por lo que parecía, de momento, la gente griega era simpática.

El autobús al centro de Atenas tardó casi una hora y acabé llegando a la famosa Plaza Syntagma a las 2 de la mañana. No era la forma ideal de empezar mi aventura griega, el buscar mi hotel por Atenas a esas horas yo sola, pero allá que fui. Seguí una calle bastante concurrida para las horas que eran, pero esque por suerte el día siguiente era fiesta y la gente estaba todavía paseando por la ciudad.

Llegué a un punto en el que sinceramente no sabía cómo seguir y pregunté a dos chicas que parecían normales o por lo menos me dieron seguridad. Estaban comiendo un helado en una terraza de un bar en lo que en ese momento era un barrio un poco siniestro y sin mucha luz ni gente (pero que luego resultó ser uno de los más céntricos y agradables). Amablemente se ofrecieron a acompañarme ambas y uno de los trabajadores del bar ya que ellas no estaban seguras del todo de donde estaba mi hostel. Guau, no me esperaba que la gente fuese a ser tan amable. Tuvimos una muy amena conversación sobre la ciudad, sobre el idioma español y finalmente llegué sana y salva a mi alojamiento.

Un perrito estaba esperando a las puertas del hostel que debía ser del dueño porque siempre estaba por ahí pululando, de hecho una mañana subió hasta la habitación en plan despertador a ver si nos levantabamos ya. Eran las 3 de la mañana ya y mi habitación compartida de 6 camas estaba llena, intenté hacer el menos ruido posible, me puse el pijama y me eché a la cama a intentar con todas mis fuerzas dormir porque el calor que hacía era inhumano, y es que el aire acondicionado de esa habitación se había estropeado y hasta dos días más tarde no podrían arreglarlo, asi que mi primer contacto con Grecia resultó bastante húmedo. Toda la semana hizo un calor impresionante y ni por las noches bajaba el termómetro de los 30 grados, así que me tocó sudar y sudar hasta que al final incluso me acostumbré.

PRIMER DÍA

Atenas

 

Dormí 4 horitas a lo sumo y ya tocaba empezar a ver las maravillas que me tenía preparada la ciudad. A 5 minutos del hostel estaba una de las zonas más animadas de la ciudad, al lado de la colina de Filopapos que roza la acrópolis y con vistas a la misma.

Me acerqué a la plaza más famosa de Atenas, Monastiraki, y desayuné tranquilamente para coger fuerzas ya que el camino a la Acrópolis con el calor que hacía ya a las 8 y media de la mañana no iba a ser fácil.

Me guié un poco por mi intuición y fui preguntando ya que la entrada a la Acrópolis no está muy clara, acabé subiendo por un camino un poco complicado pero precioso, ya que era un entramado de calles blancas con mini escaleras y gatos por todos lados.

Las vistas iban siendo cada vez más impresionantes, hasta que llegué casi hasta la cima y pude contemplar la ciudad.

Tuve que cambiar un poco la ruta y al final llegué a la entrada. Estaba ya exhausta. Compré mi entrada por 30 euros que me daba acceso a otras 6 visitas y una botella de agua bien fría y me encaminé hacia el ansiado Partenón que tanto había estudiado y visto en clases, libros y hasta películas.

Odeón de Herodes ÁticoNada más empezar a la derecha y con un fondo inigualable se encontraba el Odeón de Herodes Ático, un impresionante edificio construido en el 161 d.c sobretodo para audiciones musicales. Se destruyó unos 100 años después y no fue hasta el Siglo XX que se reconstruyó para albergar espectáculos diversos entre los que destaca el famoso Festival de Atenas. La forma es la de un teatro romano pero éste se construyó cubierto. Es muy bonito y espectacular y si podéis os recomiendo que lo visiteis para ver alguna obra de teatro o musical, según los griegos es toda una experiencia.

Después de unas cuantas (demasiadas) escaleras llegué a la imponente entrada al complejo de la Acrópolis. Ya sólo las vistas habían merecido la pena. A esas alturas yo me estaba poniendo malísima del calor y el esfuerzo de subir hasta allí, pero era lo que había, y la imagen del Partenón finalmente me hizo olvidar un poco el sufrimiento.

Por desgracia estaba todo el frente en obras, aún así la imagen impacta por que es algo que llevas viendo mucho tiempo y finalmente estás allí mismo contemplandolo.

Partenón, Acrópolis de Atenas

El Erecteion que es el otro gran edificio del lugar con las famosas cariátides también me gustó muchísimo, está bastante bien conservado y sobretodo las columnas cariátides son fantásticas.

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La bajada de la colina fue mucho más agradable y al final del trayecto lo único que buscaba todo el mundo era una botella de agua bien fría y una sombra.

En mi caso me dirigí hacia el Museo de la Acrópolis que estaba cerca y prometía al menos ser un descanso del abrasador sol. Después de esperar solamente 5 minutos en la fila pude entrar por solo 3 € ya que era su aniversario. Es bastante interesante aunque pequeño para lo que me esperaba y allí podrás admirar todo aquello que se encontró en la Acrópolis en su descubrimiento. Estuve alrededor de 1 hora y tocaba volver caminar un poquito.

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Cómo se encontraba cerca me dirigí a ver la Puerta de Adriano y el Templo de Zeus Olimpico. El templo fue en una época el más grande de toda Grecia y albergaba una estatua gigantesca de oro y marfil de Zeus de la cual no ha habido rastro. 13La puerta cuyo arco mide 18 metros de altura fue construida por los romanos y separaba la antigua ciudad griega o  ‘Ciudad de Teseo’ de la nueva estructura urbanística de Adriano.

Son ambos monumentos bastante increíbles sobre todo por la altura, además, desde el templo las vistas de la colina de la Acrópolis son un pasada.

Con las fuerzas ya casi gastadas puse rumbo a Monastiraki para volver al hostel a descansar y a permitir a mi piel enrojecida que volviese a su tono normal.

No tenía mucha hambre puesto que me había bebido unos 2 litros de agua, y después de un sueñecito reparador y de una buena ducha fría busqué un lugar en el que probar comida típica griega.

14Encontré el lugar idóneo, una terracita con vistas al Ágora antigua y la Acrópolis que además tenía esos típicos ventiladores que echan agua. Los precios no eran abusivos así que me pedi un menú en el que degustaría la típica ensalada griega de lechuga, tomate, pepino, cebolla, y queso feta, y la famosa Mussaka. Todo estaba delicioso.

Mi parada de la tarde estaba al norte de Atenas, en el Museo Arqueológico Nacional del que había oído maravillas. Resultó ser una de mis visitas preferidas ya que el número de objetos, esculturas y pinturas era mucho mayor y más rico que el de la Acrópolis. Allá se encontraba la famosa máscara del rey Agamenón, y es que soy una fan de la pelicula de Troya así que ver dicha máscara me entusiasmó muchísimo.

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Eran las 8 de la tarde y un momento perfecto para pasear desde la zona norte de Atenas hacia el centro para ver también otros barrios más locales y menos llenos de gente.

18La zona era muy diferente, bajé por una calle llamada Athinas y pude ver cómo era una típica calle de la ciudad, un típico mercado de carne y pescado (el mercado central) y disfrutar pero también asombrarme de lo diferente que era la ciudad en uno u otro lugar.

He de decir que el número de edificios viejos y ruinosos y la cantidad de indigentes y pintadas de la zona no era muy pintoresco, pero al fin y al cabo eso también era Atenas.

 

 

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Para acabar el día que mejor que un granizado en la plaza más bulliciosa de la ciudad, Monastiraki, viendo a la gente pasar, a los griegos vender fruta y coco, y al sol ponerse trás la Acrópolis.

Pero si te has quedado con ganas de saber un poquito más cómo es viajar a éste lugar, te dejo el vídeo del primer día en Grecia: ¡ Atenas !

 

 

SEGUNDO DÍA

Cada vez me gusta más compartir habitación cuando viajo y más viajando sola, ya que casi siempre conoces a alguien con quién hablar e intercambiar experiencias, además te hace sentirte menos sola y más segura ya que al fin conoces a alguien en esa ciudad. También claro está es un poco más incómodo porque tienes que preocuparte de no hacer mucho ruido o tener que vestirte en el baño.

Mis primeras 3 noches en Atenas las pasaba en un hostel muy cerca del acrópolis. Era pequeñito pero la zona me gustó mucho y sobretodo el precio. En la habitación coincidí con un chico gallego y uno chileno y fue muy divertido compartir historias y consejos sobre las visitas a la ciudad, una agradable forma de conocer gente y sentirte menos sola cuando estas lejos.

El chileno estaba aprovechando dos semanas de vacaciones para verse Europa y estaba cada día en un lugar diferente, un día en Moscu, otro en Berlín, otro en Roma, Atenas… ¡una locura!.

El gallego por su parte se había quedado sólo en este viaje porque a su hermana le robaron el pasaporte antes de embarcar y estaba disfrutando mucho de la experiencia solitaria. Me habló de su ciudad Vigo, de todo lo que no me tenía que perder de Galicia, y compartimos impresiones de Atenas. Los dos coincidimos en que al principio no es lo que te esperas pero luego le coges el gustillo y hasta tiene su encanto.

DSC_0282Tras charlas y sueños el segundo día me esperaba. Lo había reservado para ir a visitar Meteora, un lugar mágico a unas 4 horas de Atenas al que le dedicaría todo el día.Me levanté a las 7 de la mañana, fui a la estación de trenes y tan mala suerte tuve que ese día justo estaban de huelga…mi gozo en un pozo ya que no iba a tener otro día completo para dedicarle.

Me fui a desayunar y mirar los autobuses para otro de mis destinos pendientes un poquito más cerca de la ciudad,  Delfos.

 

La estación de autobuses estaba un poco lejos y opté por coger un autobús. No fue nada fácil adivinar cuál, dónde y cuándo bajarme ya que al contrario que el metro y otros servicios en el centro aquí sólo ponía el nombre de las paradas en griego. Y si, me perdí, pero por suerte fue sólo durante 10 minutos y por fin conseguí llegar a la estación. Justo salía un autobús que me conduciría a Delfos en 2 horas y media.

Delfos es un lugar sagrado en el que gente de todas partes consultaba acerca de su suerte, no era tanto como adivinar su futuro pero si saber si tirar hacia un lado al hacía otro en la toma de decisiones.

Las ruinas son espectaculares además de por lo interesante de su historia por la ubicación tan increíble rodeados de montañas ya una altura considerable.

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El calor era sofocante para variar y al estar a tal altura me puse roja cual cangrejo, aún así la visita me pareció fantástica.

Gracias a dios también Delfos tenía un museo para albergar todas las maravillas encontradas en el lugar, y fue un respiro que además me pareció interesantísimo, había muchísimas piezas muy diferentes y algunas tan elaboradas que demostraban la gran cultura existente hace tantísimos años.

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El autobús de vuelta no volvía hasta dentro de 3 horas así que aproveche para comer en el pueblo. Probé otro plato típico griego consistente en un tomate y un pimiento verde rellenos de arroz con verduras y patatas de acompañamiento, muy bueno también. IMG_20160621_161358404

Di una vuelta por el entorno y me tope con una cafetería que tenía unas vistas acojonantes así que me quedé durante otro rato tomando un “Freddo Cappuchino” (o “café con hielo”) admirando lo que estaba viviendo a tantos kilómetros de mi casa.

El segundo día había acabado, me fui al hostel y disfrute de otra agradable conversación con los compañeros. Me eché pronto ya que mi avión salía a las 7 de la mañana rumbo a un sueño: Santorini.

 

 

Aquí tienes el vídeo del 2º día en Grecia: ¡ Delfos !